lunes, 17 de septiembre de 2012

El desafío de aplicar el Reiki en nuestra vida

El mayor desafío para quienes practicamos y enseñamos alguna disciplina espiritual es llevarla a cabo en nuestras vidas; es sabido que uno verdaderamente enseña con el ejemplo y no con lo que dice, en otras palabras, no es lo mismo poseer un conocimiento que tener la sabiduría de poder aplicarlo en uno mismo.

Cuántas veces hemos escuchado la frase "haz lo que yo digo mas no lo que hago". Evidentemente, tal dicho tiene una razón por la cual perduró (y perdurará) en el tiempo. Ese motivo radica precisamente en el desafío que propone el hecho de involucrarse con lo que uno pregona y aplicarlo en la propia vida; en definitiva, procesar ese conocimiento y ponerlo en acciones.

El Reiki tiene múltiples beneficios para sus practicantes, que no se basan en una creencia, dogma o en el discurso mismo, sino en experiencias. Lo que une a los reikistas no es el conocimiento enciclopédico, sino sus vivencias, lo que han podido lograr gracias a este método. Nosotros como difusores del Reiki debemos tomar el conocimiento y "bajarlo" a la tierra, que es el lugar en el que vivimos; con esto me refiero a beneficiarnos realmente de la energía y los cambios que ella propone a nivel de nuestra vida cotidiana y no quedarnos solamente en la teoría o en el concepto equivocado de que el Reiki es una técnica para evadir los problemas un rato y quedar flotando en una nebulosa de conceptos espirituales abstractos. Recordemos que el Reiki fue creado como un método esencialmente práctico para alcanzar la felicidad.

Aunque vivimos en una sociedad de consumo que propone vivir de las apariencias, a nivel energético y espiritual de nada sirven las palabras extrañas o las explicaciones complejas si en el caso de los Maestros y terapeutas no ofrecemos un camino directo al interior de cada uno de los alumnos o pacientes, y eso solamente se logra cuando uno ha hecho lo propio. En tal sentido, también es sumamente importante recibir sesiones de Reiki y de cualquier otra terapia con la que tengamos afinidad, ya que esto nos permite continuar con nuestro desarrollo personal a la vez que nos fortalece a todo nivel.

Un maestro Maestro o terapeuta de Reiki (y de la técnica que sea) debe elegirse por su energía personal, por lo que dice y sobre todo, por lo que hace. En nuestra percepción, lo que pregona y lo que podemos ver en él o ella deben ser coherentes. La energía de una persona que ha trabajado con sí misma se nota en la mirada, las acciones, por cómo enseña y sobre todo en la calidad de energía que transmite durante un tratamiento o clase. Adicionalmente, llevar una vida mínimamente ordenada, practicando el autotratamiento (la base de la práctica del Reiki) y también recibir sesiones de otras personas nos permite canalizar más energía; cuanto mayor bienestar tenemos, mayor es aquel que podemos generar en el otro.

Esto debe plantearse el interesado en estudiar Reiki: ¿estoy dispuesto a practicar el autotratamiento, a tener la paciencia necesaria para lograr los cambios deseados? y principalmente: ¿estoy dispuesto a tomar las decisiones que cambiarán mi vida? La diferencia entre tener conocimiento y poseer Sabiduría reside entonces en llevar a la práctica conceptos tales como amor, solidaridad, bien común, honestidad, lealtad, justicia, etc. tanto como nos sea posible.

Imagen: K_Dafalias

sábado, 8 de septiembre de 2012